El interbloque de Unión por la Patria en el Senado anunció este martes su rechazo al decreto de Javier Milei para nombrar a Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como jueces de la Corte Suprema y en la Cámara Alta preocupa la posibilidad de que se abra un conflicto institucional entre los tres poderes del Estado.
«Es una maniobra que viola de manera tajante lo dispuesto por la Constitución Nacional y la normativa vigente», expresaron los legisladores peronistas a través de un comunicado.
El decreto del Presidente para designar a los magistrados «en comisión» no pasaría por el Congreso y requeriría tan solo que los ministros del máximo tribunal les tomen juramento a los postulantes del gobierno. Sin embargo, los cortesanos mantuvieron el hermetismo en los últimos días y Horacio Rosatti se fue esta tarde a la Bombonera para ver el partido de de Boca Juniors contra Alianza Lima.
A la bancada peronista le basta con que 25 de sus 34 integrantes voten contra los pliegos de ambos candidatos en la primera sesión en la que puedan someterlos a tratamiento en recinto. Como para aprobarlos se precisan dos tercios sobre 72, con 24 más uno bloquean el objetivo de Milei.
Apareció el pliego de Lijo y la próxima semana podría sumarse a la Corte Suprema
Para colmo, el radical Pablo Blanco dijo en las últimas horas que propondrá llevar a recinto el dictamen del juez federal y el pliego de García Mansilla para hundirlos. Al pelotón de UP, habría que sumar al fueguino y al formoseño Francisco Paoltroni, quien se opuso a Lijo desde el primer momento por su responsabilidad en la resolución de causas judiciales que involucraban al gobernador Gildo Insfrán.
José Mayans había adelantado ya en noviembre pasado la postura que ratificó este martes en un comunicado. En la reunión de Labor Parlamentaria donde naufragó el pliego de Lijo, el formoseño propuso retomar el debate por la ampliación del máximo tribunal, tal como informó LPO la semana pasada.
El problema, según fuentes parlamentarias, sería que la Casa Rosada no acepta una negociación con la fuerza política que representa la primera minoría en la Cámara Alta, con 34 bancas. «La disyuntiva entre la vanidad y el pragmatismo del gobierno se va a resolver si escucha que la oposición le está diciendo a Milei: ‘no me des la porción chiquita de la torta'», dijo a LPO un camarista con despacho en Comodoro Py.
El Poder Ejecutivo tendría ya redactados los decretos de nombramiento pero aguardaría para publicarlos la confirmación de los cortesanos sobre su predisposición a tomarles juramento a sus postulantes.
Como publicó LPO, en los pasillos judiciales recuerdan que Rosatti y Carlos Rosenkrantz, presidente y vice de la Corte, respectivamente, fueron designados por Mauricio Macri en diciembre de 2015 pero Ricardo Lorenzetti se negó a facilitarles el trámite formal de la asunción. Los dos magistrados tuvieron que sentarse a dialogar con Miguel Ángel Pichetto, por entonces el senador más gravitante.
La disyuntiva entre la vanidad y el pragmatismo del gobierno se va a resolver si escucha que la oposición le está diciendo a Milei: ‘no me des la porción chiquita de la torta’.
Sin embargo, desde un juzgado que apuesta por Lijo alegaron que Milei podría excusarse en que apeló a la vía ordinaria para que el juez federal y el profesor de la Universidad Austral asumieran en la Corte pero no les dieron los votos. «Macri los nombró por decreto a los dos días de haber asumido pero Milei mandó el pliego y los tuvo 10 meses en el Senado, o sea que hay una diferencia», sostuvieron.
Por lo demás, un juez influyente soltó un mensaje desafiante a la Corte: «Los jueces no designan jueces, no es una atribución nuestra», planteó.
La suerte de Lijo parecía enderezarse a principios de febrero, cuando apareció el dictamen con las firmas de nueve senadores, entre ellos la catamarqueña Lucía Corpacci, el sanjuanino Sergio Uñac y la santiagueña Claudia Ledesema Abdala. Con ese expediente listo para el recinto, los gobernadores peronistas y radicales instruían a sus legisladores para que votaran a favor del magistrado pero el Presidente tuiteó la promoción de la cripto $LIBRA el 14 de febrero.
Es evidente que el presidente Milei pretende la impunidad ante los hechos de flagrancia que son de público conocimiento.
Entre las repercusiones del escándalo, Cristina Kirchner volvió a patear el tablero, retirando el respaldo de UP. Los mandatarios provinciales del PJ habían ofrecido entre 11 y 14 votos por la afirmativa pero el Criptogate cambió las condiciones.
De hecho, la última frase del comunicado del peronismo dice que «es evidente que el presidente Milei pretende la impunidad ante los hechos de flagrancia que son de público conocimiento». Al cierre de esta nota, era una incógnita lo que había ocurrido con los senadores peronistas que estaban dispuestos a votar por Lijo: «Si no lo apoyan los peronistas, se produce un efecto dominó y se retiran los demás», argumentaron en una oficina aliada a los libertarios.
Una senadora de la oposición advirtió que, si el cuerpo rechaza las designaciones por decreto del Jefe de Estado, se abriría «un conflicto interpoderes sin precedentes».