El 23 de febrero de 2025, durante una jornada de búsqueda de personas desaparecidas, localizaron tres pozos que contenían restos humanos, así como dos hornos presuntamente utilizados para la calcinación de cuerpos.
El hallazgo se produjo en una zona despoblada cercana a la mancha urbana de Ameca, tras recibir una denuncia anónima sobre actividades sospechosas en el área.
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Al iniciar las excavaciones, las buscadoras encontraron fragmentos óseos que, al profundizar, revelaron una mayor cantidad de restos humanos.
Además de los pozos con huesos, se identificaron dos estructuras que funcionaban como hornos, donde se presume que los cuerpos eran incinerados.
Se encontraron contenedores plásticos industriales con residuos químicos, lo que sugiere que, en algunos casos, los cuerpos podrían haber sido disueltos en ácido antes de ser calcinados.
Colaboración y seguridad en la zona
Tras el descubrimiento, el colectivo notificó a las autoridades, quienes acudieron al lugar para asegurar la zona y apoyar en las labores de recuperación.
Elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal y Guardia Nacional se desplegaron en el área para garantizar la seguridad de las buscadoras y preservar la escena para las investigaciones correspondientes.
La Coordinación de Búsqueda de Personas del Estado de Jalisco también participó, enviando un equipo especializado para colaborar en las diligencias.
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Contexto de desapariciones en Jalisco
Jalisco se ha convertido en uno de los estados con mayor número de personas desaparecidas en el país.
Según cifras oficiales, más de 15,000 personas han desaparecido en la entidad en los últimos años, lo que la coloca entre las regiones con la mayor crisis humanitaria en México.
Los colectivos de búsqueda han denunciado la falta de apoyo de las autoridades y han señalado que muchos de estos hallazgos se dan gracias a sus propios esfuerzos, sin ayuda del gobierno.
Reacciones y demandas de justicia
El descubrimiento de la fosa en Ameca ha generado indignación entre las familias de personas desaparecidas, quienes han exigido a la Fiscalía del Estado de Jalisco una investigación profunda y la identificación de los cuerpos.
Las madres buscadoras han reiterado su llamado a las autoridades para que se tomen en serio la crisis de desapariciones y se garantice la seguridad de quienes buscan a sus familiares.
Conclusión
El hallazgo de esta fosa clandestina y los hornos de calcinación en Ameca, Jalisco, es una muestra de la brutalidad con la que operan los grupos criminales en el país.
Mientras las familias de desaparecidos siguen buscando justicia, el gobierno de México enfrenta una creciente presión nacional e internacional para frenar la violencia y esclarecer miles de casos sin resolver.
Por ahora, los colectivos de búsqueda han advertido que seguirán investigando por su cuenta, pese a los riesgos y la falta de apoyo gubernamental.