En medio de una campaña citrícola marcada por factores climáticos y una caída en la producción, Horacio Carbonell, director de la Aversión Argentina del Citrus, habla sobre el futuro del sector y las perspectivas para los derivados industriales de frutas como limón y naranja.
Según el entrevistado, en los primeros días de la campaña 2020-2025, la cosecha comenzó en el Noreste Argentino (con mandarina y en el Noroeste Argentino con limón. Sin embargo, las lluvias interrumpieron las actividades, y las expectativas no son positivas.
Para Carbonell, “será una campaña de menor volumen tanto en naranja como en limón”. La cosecha de naranja se espera normal, después de un año excepcional, pero la de limón sufrirá una caída, producto de factores climáticos y la pérdida de productores.
El impacto del clima y la salida de productores
El entrevistado explicó que el sector citrícola enfrenta una situación compleja debido a la salida de muchos productores y el abandono de tierras. “Más de 12.000 hectáreas fueron arrancadas en Tucumán, y hay muchas más abandonadas”, señaló. Esto, combinado con el inicio de la campaña sin stock de productos como aceite, jugo y cascaras, augura un panorama difícil para la industria.
Sin embargo, el director destacó que el procesamiento industrial de la fruta es el corazón del sector: “El 75% de la fruta de limón se destina a ser molido en las 14 industrias que tenemos en el país”.
Expectativas para el futuro del sector
A pesar de los desafíos, Carbonell mantiene la esperanza de que los precios internacionales de los derivados industriales de limón y naranja mejoren, lo que permitiría al sector recuperar algo de rentabilidad.
En cuanto a la naranja, expresó que, a pesar de los temores por la peste del HLV que afecta a la producción mundial, “tenemos expectativas de que los buenos precios y el crecimiento del mercado de derivados industriales permitan un horizonte sustentable en el futuro”.
La dinámica del mercado interno
El consumo interno es otro de los puntos críticos para el sector. Carbonell explicó que la estimación del consumo de limón en el mercado local se encuentra en torno a las 200.000 toneladas, aunque la cifra puede variar.
Sin embargo, mencionó que la importación de limón desde otros países, como Chile, Egipto y España, fue necesaria en este último verano debido a las heladas. En el caso de la naranja, la situación es más compleja: “El mercado interno de naranja es mucho más importante, pero también más susceptible al precio”, comentó.
Valor agregado de los productos cítricos
Una parte esencial del discurso de Carbonell fue sobre el valor agregado que poseen los productos derivados del limón y la naranja. El limón, por ejemplo, es procesado para extraer su aceite esencial, el cual es fundamental en la producción de bebidas cola. También se extrae jugo, que tiene múltiples aplicaciones en la industria. La cáscara de limón, tras ser procesada, se convierte en pectina, que es utilizada en productos como mermeladas, yogur y medicamentos. “Argentina provee dos terceras partes del total de la oferta mundial de estos tres productos”, destacó.
El futuro de la citricultura en Argentina
Para finalizar, Carbonell enfatizó la importancia de explorar nuevos mercados y alternativas de productos para mejorar la rentabilidad del sector. Aunque la situación actual presenta desafíos, el valor agregado y la diversificación de productos podrían representar una oportunidad de crecimiento para la citricultura argentina.