Otra vez apuntado. La mira ya no está solo en Ubeda, sino que también recae en algunos jugadores. Y uno de ellos es Agustín Marchesin. El arquero de Boca volvió a quedar en el centro de la escena tras la derrota ante Unión, en un partido que volvió a exponer una sensación que empieza a repetirse: ya no transmite la misma seguridad que supo mostrar meses atrás.
El dato frío marca que Marchesin acumula cinco vallas invictas en once fechas del torneo. Un número que, en los papeles, parece positivo. Sin embargo, el contexto cuenta otra historia. Muchas de l as pocas veces que le llegan al arco terminan siendo situaciones claras de gol o de mucho peligro. Y eso alimenta las dudas que otra vez empiezan a rodearlo.
En el 1-0 de Unión quedó nuevamente en evidencia. El remate de Julián Palacios lo encontró prácticamente clavado, sin reacción, una imagen que recordó a otras jugadas de este mismo torneo en las que el arquero no logró responder a tiempo. Fue un golpe más en un momento en el que Boca necesita certezas y no interrogantes.
Lo llamativo es que hace no mucho tiempo la historia era distinta. Marchesin había encontrado solidez y confianza detrás de una defensa que funcionaba bien, con la zaga Ayrton Costa–Di Lollo mostrando firmeza desde el Apertura pasado. Ese respaldo colectivo le permitió sostener un nivel alto y convertirse en una pieza importante en el equipo.
Incluso tuvo intervenciones decisivas. Una de las más recordadas fue ante Racing en la Bombonera, cuando sacó una atajada clave para evitar la derrota de Boca. Ese tipo de apariciones lo habían vuelto a poner en un lugar de seguridad.
También hubo un punto de inflexión emocional. Después del entredicho con Leandro Paredes por el penal cometido ante Defensa y Justicia, el triunfo frente a River en la Bombonera en noviembre de 2025 dejó una imagen fuerte: Paredes fue a buscarlo y ambos terminaron fundidos en un abrazo. Fue un mimo, un espaldarazo y una muestra de confianza que pareció marcar un antes y un después.
A partir de ese momento, Marchesin levantó su nivel y fue clave para que Boca alcanzara la semifinal del Clausura, apoyado en la solidez defensiva y en una confianza que estaba en alza.
Pero en este torneo la historia parece haber vuelto a torcerse. El arquero volvió a involucionar y las dudas reaparecen. Y en un Boca que busca respuestas, Marchesin otra vez quedó apuntado. Esta vez, después de una noche complicada ante Unión..
