Expertos en nutrición advierten sobre el consumo excesivo de ciertos productos de uso común, como la nuez moscada o la papa, que pueden generar intoxicaciones. La clave está en la dosis y el correcto procesamiento.
Muchos alimentos, consumidos en exceso, pueden provocar desequilibrios nutricionales o aumento de peso. Sin embargo, algunos contienen sustancias que, en grandes dosis, resultan directamente tóxicas e incluso pueden llegar a ser mortales. Expertos consultados explican cuáles son y cómo consumirlos de forma segura.
La nutricionista Paloma Quintana señala que, por ejemplo, un exceso de frutos secos o de conservas con aceites vegetales puede alterar el balance de ácidos grasos en el organismo. No obstante, el riesgo principal reside en la ingesta desmedida de ciertos productos específicos.
La nuez moscada, una especia habitual en la cocina, posee propiedades alucinógenas en dosis elevadas. «A partir de los 5-7 g, dependiendo del peso de la persona, aparecen síntomas como la agitación psicomotriz o las alucinaciones, pero a partir de los 20 g la ingesta puede llegar a ser mortal», explica la médico-nutricionista Núria Monfulleda. En cantidades adecuadas, sin embargo, estudios le atribuyen beneficios para la salud.
Las castañas crudas presentan toxicidad en su cáscara verde, debido a una sustancia llamada urushiol. El proceso industrial de pelado y tostado elimina este riesgo, por lo que el producto que llega a los consumidores es seguro.
El aceite de ricino, popular por sus usos cosméticos, proviene de una semilla tóxica. Su consumo excesivo puede causar diarreas, cólicos y vómitos severos, pudiendo desembocar en deshidratación.
La papa cruda o con brotes contiene solanina, un glucoalcaloide que puede provocar intoxicaciones con síntomas gastrointestinales. Monfulleda recomienda evitar las papas verdes, no consumir la piel y desechar el agua de cocción.
La yuca cruda contiene glucósidos cianogénicos, que al descomponerse generan cianuro, un compuesto potencialmente mortal. Es fundamental consumirla siempre bien cocinada.
Finalmente, setas como la Amanita phalloides, conocidas como ‘hongos de la muerte’, son extremadamente peligrosas. Su consumo, incluso en cantidades pequeñas (más de 30 gramos), puede causar fallo hepático y la muerte.
Los especialistas coinciden en que, con la información y los cuidados adecuados, el consumo de estos alimentos dentro de los parámetros normales no representa un peligro para la salud.
